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En recuerdo de Marquitos en el Calvo Sotelo

Marquitos Luís F. Pizarro · La tópica e inexorable ley de vida se está cebando esta temporada con los azules de Puertollano. Por lo que se refiere a sus miembros históricos, la vida se ha cobrado la muerte de Rafael Yunta (Rafa), Héctor Núñez, Rufino Rodríguez, y ahora la de Marcos Alonso, Marquitos. Sirva este recuerdo de Marquitos en honor de él y de todos los demás. Descansen en paz aquellos que, con su esfuerzo, defendieron también el nombre de esta ciudad.

“(…) Un día antes de la visita del Granada (invicto hasta el momento), que fue derrotado por 3-2, con dos goles de Paredes y uno de Larrea, se produjo un golpe de efecto. Fue el 17 de octubre [1964], cuando firmó por el Calvo Sotelo nada menos que Marquitos, antiguo defensa central del Real Madrid entre 1954 y 1962, cuyo fichaje fue calificado de sensacional. Traspasado desde el Santander al equipo blanco en la campaña 1954-55 por 1.000.000 de pesetas, participó en la conquista de las primeras cinco Copas de Europa del Madrid, jugando cuatro finales como titular , además de proclamarse campeón de la Copa Intercontinental en 1960 al vencer al Peñarol de Montevideo. Dos veces internacional A y dos veces B, llegó procedente del Murcia (allí no tuvo mucha suerte y en un partido en Barcelona con el Español fue calificado por Vida Deportiva como un jugador estático y sin cintura, con un fútbol rudimentario), adelantándose al Huelva que también lo pretendía. Según lo publicado por El Noticiero de Zaragoza, cobraría 500.000 pesetas y 10.000 de sueldo, aunque Heraldo de Aragón dejó la ficha en 300.000. Hospedado en el hotel León, no le debió ir mal en las dos temporadas que pasó aquí porque en una entrevista que se le hizo en Lanza el 9 de diciembre de 1980 dijo que recordaba de modo especial a don Florentino (“todo un fenómeno”) y que guardaba muy buenos recuerdos.

El debut de Marquitos (y de Chas) se produjo en Cádiz, el 25 de octubre, donde el Calvo Sotelo obtuvo su primer punto fuera de casa al empatar a uno. Ese día la defensa la formaron Alcorta, Marquitos y Larrea, aunque Valderas se integró en ella cada vez que el Cádiz atacaba, dando lugar a un 4-3-3 con Cortés, Portilla y Alonso en el centro y Posada, Pepín y Chas adelante. Una semana después, el Constancia de Inca (3-1) fue testigo de su presentación en Puertollano, siendo calificada su labor de discreta, aunque se consideró que dio seguridad a la zaga por su serenidad y conocimientos, los mismos que le permitieron dirigir la jugada del fuera de juego y advertir al juez de línea de la posición de los contrarios cada vez que se llevaba a cabo.

(…) El 21 de noviembre [de 1965], tres días después del nombramiento como alcalde de Millán Aguilar Mazarro, llegó el Ceuta, ante el que Marquitos consiguió el único gol que marcó con el Calvo Sotelo, gol célebre, porque a los setenta y siete minutos, en un arranque de pundonor y entusiasmo se fue hacia delante, y lanzó un cañonazo con la zurda desde unos 30 metros que se coló por una escuadra, dando una lección más de furia y coraje.

(…) Marquitos se fue con 34 años, después de jugar 35 partidos oficiales [treinta en Segunda División y cinco de Copa], marcar un gol y ser expulsado una vez (…)”.

Texto extraído del libro Fútbol y sociedad en Puertollano en el siglo XX, del mismo autor.