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FSP UGT alerta de los efectos para la salud pública del despido de 50 profesionales de TRAGSATEC

FSP UGT · La Federación de Servicios Públicos de UGT C-LM denuncia públicamente las graves consecuencias que para la salud pública puede tener el despido de unos 50 profesionales de la empresa TRAGSATEC, responsable del control sanitario de las explotaciones agrarias de la región y de la retirada de animales muertos, que desde el estallido de la crisis alimentaria de las Vacas Locas y la gripe aviar había sido encargada de retirar los cadáveres de animales muertos de las granjas, atajando enfermedades animales como la brucelosis y la tuberculosis.

Para FSP UGT C-LM, la perniciosa consecuencia económica de pérdida de unos 50 puestos de trabajo directos (por no hablar de los indirectos como proveedores, lavanderías, alquiler de vehículos, etc.) es de por sí un daño importante para la economía de la Comunidad, pero con ser muy grave, viene en este caso acompañada de un retroceso significativo en la situación sanitaria de la ganadería de Castilla-La Mancha, con el riesgo que ello supone para la salud de la población, a través de la calidad y seguridad de los alimentos que se producen.

Desde el año 2004 y hasta la actualidad, TRAGSATEC es la empresa responsable en la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha de la realización de los chequeos de control de las explotaciones positivas de brucelosis ovina/caprina y tuberculosis bovina, que antes venían realizando los veterinarios de explotación a través de las ADS (Asociaciones de Defensa Sanitaria). La razón de que estas actividades se terminaran encomendando a TRAGSATEC fue el elevado número de explotaciones positivas que había en la Región (casi el 12 % en el caso de brucelosis y más del 11 % en el caso de tuberculosis).

El trabajo de los profesionales de TRAGSATEC, ha permitido llegar a controlar la situación, y mantener así a fecha de hoy los índices de positividad un 80 % por debajo en el caso de la brucelosis y hasta un 50 % en el caso de la tuberculosis. Cabe destacar que estas enfermedades no sólo afectan a los animales, a la productividad de las explotaciones y a la economía del sector, sino que se trata de enfermedades que se
transmiten a las personas, provocando cuadros tipificados como graves.

Todos recordamos la “Crisis de las Vacas Locas y más recientemente la Gripe Aviar”, con la correspondiente alarma social que provocó el descenso en el consumo de alimentos de origen animal y las consecuencias que ello tuvo para el mercado en general y para el sector ganadero en particular; desde entonces TRAGSATEC es la encargada de la retirada y control de los animales muertos en las explotaciones, lo que ha venido garantizando que en nuestras ganaderías no existan animales que sean portadores de estas enfermedades, de las que todos conocemos las consecuencias para la salud de las personas.

Con la justificación de los ajustes debidos a la situación económica en que estamos inmersos, la Consejería de Agricultura y Ganadería ha decidido que los trabajos que venía realizando TRAGSATEC, vuelvan a
manos de quienes venían siendo los responsables anteriores de estas tareas, olvidando que con ese modelo de gestión, la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha llegó a encabezar los primeros puestos
de prevalencia de enfermedades animales.

Estudios del propio MARM (Ministerio de Agricultura), indican que dejar los programas de erradicación en manos de veterinarios de las explotaciones (asalariados de los ganaderos), no garantiza la imparcialidad
suficiente a la hora de diagnosticar las enfermedades (recordemos que un animal positivo debe ser sacrificado en aras de la salud pública, con las lógicas consecuencias económicas para la explotación), por
lo que dicho Ministerio ha venido recomendando que la Administración encargue esos trabajos a empresas que no sean pagadas por los propios ganaderos.

Desde la FSP UGT de Castilla-La Mancha, “debemos oponernos a una medida como la presente, con gran pérdida de puestos de puestos de trabajo, justificada en un ahorro que, como en tantas ocasiones, sólo
supondría, en el mejor de los casos, pan para hoy y hambre para mañana”, señala su Secretaria General, Carmen Campoy. “Pero es que además, en el presente supuesto cabe destacar que, en una comunidad
como Castilla-La Mancha, donde los índices de positividad han sido en el caso de Tuberculosis Bovina los más altos de toda España, la posibilidad de volver a una situación de bajo nivel sanitario, no sólo no va a
suponer un ahorro, sino todo lo contrario, un gasto a corto/medio plazo cuando se quiera revertir esta situación”, añade Campoy.

“No se entiende como -concluye la Secretaria General de FSP UGT C-LM- desde la propia Dirección General de Agricultura y Ganadería se reconoce la excelente labor, dedicación y profesionalidad que los
trabajadores de TRAGSATEC han venido desarrollando durante todos estos años y se prescinda de los servicios de los mismos, sin tener en cuenta las graves repercusiones que, a nivel sanitario, económico y
productivo pueden tener estas decisiones”.