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La mujer en la Historia de Puertollano hasta el Franquismo

Francisco Ramos Torroba / Antropólogo UCLM · Desde su fundación, ligada al proceso repoblador de Castilla en el siglo XIII y hasta prácticamente el siglo XIX la actividad económica de Puertollano fue eminentemente ganadera y coexistía con una débil agricultura, aunque se desarrolló en este marco una industria de paños a finales del siglo XV, pequeñas industrias de alfares y tejeros.

En 1575, alrededor de cien personas se dedicaban a esta actividad, de las que unas 80 eran mujeres, a las que correspondían los trabajos más duros como el lavado de las lanas y los tejidos a las orillas del río Ojailén, mientras que el hombre cardaba la lana y dirigía el trabajo. En este siglo, se inicia una esporádica y variable actividad minera con un escaso rendimiento, que tan sólo duró unos diez años.

A principios del siglo XVII desaparecen tanto la industria de paños como la explotación minera del siglo anterior, quedando la economía de nuevo limitada a la ganadería y en menor medida a la agricultura.

La actividad de la mujer en todos estos siglos fue la dura tarea doméstica a la que se unían gran número de actividades de ganadería y agricultura, especialmente duras como la recogida de aceitunas.

La dureza de la tierra en el término en el que se encuentra, unido a las constantes epidemias, carencias de todo tipo y pésimas condiciones de pervivencia y salud hacen que en esas fechas se viva en situaciones de crisis de subsistencia continuamente.

En el siglo XVIII, la industria de blondas se desarrolla, que vuelve a ocupar gran parte de la población femenina, hasta mediados del siglo XIX, en el que de las 1849 personas que se dedican a este trabajo, 1200 son mujeres. Es también significativo el trabajo realizado por las mujeres en la recogida de la miel.

Con la llegada de foráneos en este siglo, atraídos por las propiedades curativas del agua agria de la fuente de la villa, va surgiendo una incipiente red de casas de hospedaje destinada a los visitantes y cuya carga recae también en las mujeres. Cuando en la segunda mitad de este siglo se abre el Balneario, era atendido por 4 mujeres y un médico.

El analfabetismo femenino rondaba en esta época el 97 %. En 1873 con el descubrimiento y explotación de las minas de carbón se produce un desplazamiento masivo de la población dedicada a la agricultura y a la ganadería hacia este sector en auge.

La mujer también va a trabajar a las minas, sacando agua del interior para facilitar las labores de extracción a los hombres, sin olvidar que todas las labores domésticas, incluido el cuidado de los hijos, muy numerosos en la mayoría de los casos, siguen recayendo sobre ella.

En 1884 la producción había aumentado mucho necesitándose gran cantidad de mano de obra, por lo que comienzan a llegar inmigrantes desde los pueblos limítrofes y otras regiones. Las mujeres y los niños acuden a trabajar en las minas realizando tareas como la criba y el acarreo del carbón desde el interior y todo tipo de trabajos en el exterior.

A principios del siglo XX, con el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, la extracción minera en Puertollano alcanza cotas máximas. La situación de penuria y necesidad hace que se incumpla la legislación laboral en cuanto a horarios y tipos de trabajos que podían realizar las mujeres y los niños. Hay constancia escrita en documentos oficiales de que en 1918 trabajaban en las minas unas 1200 mujeres y unos 500 niños.

Después de jornadas agotadoras de doce horas de trabajo las mujeres al volver a casa, debían ocuparse de las tareas propias del hogar, de sus hijos, del marido y de los familiares mayores.

Como consecuencia lógica de este proceso de ebullición surge la burguesía acomodada que busca mujeres para que trabajen como “criadas” en sus casas.

Coincidiendo con esta época de florecimiento económico es de destacar también el gran número de mujeres que se dedicaban a la prostitución en la que comenzaban en algunos casos con 14 años, e incluso antes.

En 1887, el analfabetismo rondaba en Puertollano el 83 %. Había muy pocos centros escolares para el gran número de habitantes que formaban la población y la enseñaza se impartía en casas particulares y en centros privados, siendo los más perjudicados los pobres y en todo caso las mujeres y los niños más desfavorecidos.

Con la llegada de la II República en España y el estallido posterior de la Guerra Civil se hizo de nuevo necesario que las mujeres y los niños se incorporaran al trabajo de las minas al ser los hombres (mineros en la mayoría de los casos) enviados al frente se sufren de nuevo, durísimas condiciones de trabajo.

Al finalizar la II Guerra Mundial, Puertollano entra en una larga crisis que no finaliza hasta principio de los años 40 que se deja notar en todos los ámbitos, pero sobre todo a nivel socio-económico.

Por otro lado, el triunfo del franquismo redujo de nuevo las expectativas de las mujeres que habían surgido en la II República. La nueva ideología franquista, reduce su papel a “parir, rezar, cocinar y cuidar su casa”. La mujer debe ser un modelo de sumisión, pasividad, modestia, capacidad de sacrificio…

Luisa:

¡Cuanto hemos sufrido nosotras, pero cuanto más sufrieron nuestras madres y nuestras abuelas y bisabuelas…! Nosotras hemos penado mucho en la vida, pero yo creo que ellas no supieron nunca lo que era vivir porque tras un hijo venía otro y después otro y se morían muchísimos niños por las malas condiciones que sufríamos. Mi madre tuvo 12 hijos y mi suegra 8, y sin embargo yo ninguno… (suspira) Las niñas teñíamos que ser como modelos para después ser buenas mujeres de nuestras casas y buenas esposas de nuestros maridos y tener muchos hijos. (Llora)

Toda la tarea de formar y adoctrinar a las mujeres en España se confió a la Sección Femenina dirigida por Pilar Primo de Rivera quién dejó claro que “había que evitar las exposiciones públicas que no son propias de mujeres, debiendo regresar la mujer a su sitio natural, a la dulce paz de un hogar apacible.”

Charo:

“Pocas mujeres se atrevían a desviarse ni una pizca de lo que no estaba bien visto que era parir, rezar, cocinar, cuidar de la casa…”

Este ideal “nacional-fascista” no fue puesto en duda hasta la década de los sesenta, cuando las circunstancias económicas hicieron que dejara de ser viable y los nuevos aires de cambio comenzaron a llegar desde Europa.

La larga lucha contra la dictadura, la desaparición del franquismo y sus fronteras, la conquista de la democracia y la aprobación de la Constitución de 1978 han permitido avances importantes en la consecución de los derechos de la mujer pero aún queda mucho por hacer.

Julia:

Yo no he sabido lo que era vivir hasta que él se ha muerto aunque esté feo decirlo, pero es que un hombre así como el mío, te quita las ganas de vivir… Que si no te pongas eso, que si has tardado mucho al ir a comprar, que si a ti lo que te gusta es provocar… Vamos que si pudiera volver a vivir mi vida, la viviría de otra manera desde el principio, eso te lo aseguro y por mi santa madre que en gloria esté. Me estoy acordando ahora que te cuento esto de la que me montaba cuando ponían en el baile las canciones de Antonio Machín que a todas las de mi edad nos encantaban. Yo le decía que me gustaban todas pero que mi preferido era la que empieza así: “Ya suenan las campanas…” (la tararea) y luego dice “Espérame en el cielo”, pues él se ponía a decirme, “no si te empeñas y me muero antes que tú” y al final así ha sido, pero es que el pobre pensaba que todo se lo decían a él, que todo lo malo le pasaba a él y que también por eso se había quedado sin hijos…”

Nota: Se transcribe la letra de las canciones que nos facilita Julia, tal y como las tiene ella escritas a mano:

ESPÉRAME EN EL CIELO

Ya suenan las campanas,

se llevan a mi amor

y en mi pecho ha cedido

la desesperación.

Espérame en el cielo

cariñito adorado

Que si Dios te ha llevado

fiel te juro ser yo.

Si no fuese pecado,

segaría mi vida,

y así estar a tu lado

junto a tu corazón.

Espérame en el cielo

rogando por mi adiós

Para que pronto estemos

juntos allí los dos.

Si no fuese pecado,

segaría mi vida,

y así estar a tu lado

junto a tu corazón.

Espérame en el cielo

rogando por mi adiós

Para que pronto estemos

juntos allí los dos.

DOS GARDENIAS

Dos gardenias para ti
con ellas quiero decir
te quiero, te adoro, mi vida.
Ponles toda tu atención
porque son tu corazón y el mío.
Dos gardenias para ti
que tendrán todo el calor de un beso
de esos que te di
y que jamás encontraras
en el calor de otro querer.
A tu lado vivirán y te hablaran
como cuando estas conmigo
y hasta creerás
que te dirán te quiero.
Pero si un atardecer
las gardenias de mi amor se mueren
es porque han adivinado
que tu amor se ha marchitado
porque existe otro querer.

Dos gardenias para ti
con ellas quiero decir
te quiero, te adoro, mi vida.
Ponles toda tu atención
porque son tu corazón y el mío.
Dos gardenias para ti
que tendrán todo el calor de un beso
de esos que te di
y que jamás encontraras
en el calor de otro querer.

BIBLIOGRAFIA

AGUIRRE, A., “Diccionario temático de Antropología”, Boixareu, Barcelona, 1993.

BONTE, P. y M. IZARD., “Diccionario de Etnología y Antropología”, Akal, Madrid, 1996.

BURGUIERE, SEGALEN Y OTR., “Hª de la familia. Madrid”, Alianza Madrid, 1988.

ILUNDÁIN, J.M., “Factores de cambio en el entorno”, Esic, Madrid, 2001.

LÉVI-STRAUSS, C., “La familia” (1956) en Harry L. Shapiro, “Hombre, Cultura y Sociedad”, México, Fondo de Cultura Económica, 1975.

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RAMÍREZ, L.F., “Historia de la mujer en Puertollano”, Gcas. Puertollano, Puertollano, 1996.

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