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Otra perspectiva (los valores de las compañeras)

Otra perspectiva (los valores de las compañeras)Manuel Muñoz Moreno · El domingo, veintinueve de enero, tuve la suerte de que me situaran en el mismo parapeto en el que lanzaban sus flechas Carmen y Elisa. Ese hecho sin transcendencia, cambiaría, sin embargo, mi perspectiva en el hacer de esta actividad deportiva. En la primera parte estuve imbuido (obcecado sería el adjetivo más adecuado) en lanzar flechas con resultados dispares, adversos, extraños, incompresibles para mi corta inteligencia y experiencia en este campo. Al final desilusión o desánimo o decaimiento; hasta que se acercó Maribel y con un gesto, sencillo, con ambas manos abriendo espacio entre la niebla que se enredaba en el entrecejo cejijunto que ensombrecía la mirada, puso un contrapunto a ese tiempo.

Y a partir de ahí, fui otro, escuchaba, atendía a las conversaciones de las compañeras de parapeto: los hijos, los estudios, la siempre difícil adolescencia (algo a lo que fui ajeno en las primeras horas) y veía con asombro como además daban en el dorado de las dianas con un gesto relajado. Extraordinario, tenían otra perspectiva, diría que más madura. Y fue entonces cuando supe en que estaba fallando: el arco andaba a su aire, jugando con la posición de la mano izquierda, se situaba donde era más cómodo para él, no para mí; y sí, comencé a ajustar la mano izquierda (parte de esta) a la firmeza del puño anatómico. Puse firme al arco desde el primer momento en que iniciaba el movimiento para comenzar la tirada, me olvidé de la cuerda y el punto de mira, de la suelta, del anclaje, todo empezó a ajustarse por sí solo. No es que hiciera milagros, pero a ojos vista mejoraba y algún amarillo aparecía entre los aciertos. Estuve más relajado. Pero se quedaron preguntas en el aire (que quizás muchos sepáis la respuesta), ¿sí se centraran las compañeras sólo en el juego del lanzamiento de flechas -como nosotros hacemos- nos superarían? Quizás cayeran en los nervios que a nosotros nos atan. O tal vez no, ya que son capaces de tener otras perspectivas, otra escala donde cambia el valor de lo importante.