El escritor José González Ortiz donará una escultura de Cristo, hallada en una cueva de Ciudad Real, al Museo Etnológico de Puertollano

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En próximas fechas, el Museo Etnológico de Puertollano, recibirá la incorporación de un “Sagrado Corazón de Jesús” propiedad del escritor e historiador José González Ortiz. Pieza escultórica que, tras diferentes vicisitudes en su rocambolesca historia, fue a parar en uno de los patios del donante en su domicilio de Ciudad Real. Sugerente imagen que le fue dada para su preservación por su anterior poseedor, José Luis Fernández Aragón. El “Sagrado Corazón de Jesús” apareció en el año 1998 en la cueva subterránea de una casa de la calle “La Estrella” de Ciudad Real cuando se estaba procediendo a su demolición. Vivienda que pertenecía al citado José Luis Fernández Aragón, propietario de la vivienda donde apareció la imagen y, aficionado a la santería y temas religiosos. Unos obreros se llevaron una gran sorpresa cuando la pala de una excavadora se topó con la escultura a la que milagrosamente no destrozó. Cuando se la entregó a su amigo, -el escritor e historiador José González Ortiz-, la escultura estaba partida por encima de la base como así apareció en la cueva, le faltaba la mano derecha y un dedo de la mano izquierda. Posiblemente ocultada en la pasada guerra del 36 para evitar su destrucción. La talla es de autor desconocido, no procedía de iglesia próxima o lugar de culto… y seguramente, en un principio, estaría ubicada en la hornacina del patio de alguna Casa de Misericordia o Beneficencia… La imagen fue restaurada parcialmente por el escritor e historiador de Puertollano, uniendo las dos partes en que se hallaba fragmentada (base y cuerpo). La escultura está muy bien ejecutada y de factura elegante, es pesada al estar realizada en piedra de arenisca blanca (piedra de Novelda), su altura es de 1,32 centímetros y seguramente fue realizada a finales del siglo XIX o principios del XX en estilo barroco. La imagen muestra a un “Sagrado Corazón de Jesús” espiritual, solemne, paternal, comprensivo, profético… con un mensaje universal de perdón y, en su divinidad, de amor hacia el mundo… Un Cristo Salvador y Redentor.

El famoso escultor López-Arza (“Homenaje a la Pandorga”, “Busto del pintor López-Villaseñor”, “Dulcinea”, “Monumento al Poçuelo de don Gil”, “Crucificado de Arlington”…) y un familiar restaurador -Javier López-Arza-, así como una prestigiosa experta restauradora sevillana de imagenería coinciden en la valoración de dicha talla comentando que, a parte de su magnificencia y estética, “La escultura presenta las características de las imágenes que se instalaban en patios de colegios religiosos o claustros de conventos… siendo la ejecución de este “Sagrado Corazón de Jesús”, posiblemente de principios del siglo XX”.