Homenajes a los Poetas del Barro: María Gracia Arias y Ángel Leal la alquimia entre palabra y materia

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son puentes del pasado avivando el presente
empapadas de ayeres con sus cuencos de barro.
Portentosas de arte apuntalan las horas bebiéndose
fracasos, silencios y ese olvido en la noche del tiempo.
 

Natividad Cepeda
En la vasta geografía cultural de Castilla-La Mancha, hay rincones donde la tradición se convierte en arte y la emoción se hace tangible. Uno de esos lugares es Puertollano, cuna de dos creadores singulares: Graci Arias y Ángel Leal, alfareros-ceramistas que han elevado el barro a la categoría de poesía. No es casual que el grupo literario Oretania los haya bautizado como “Poetas del barro”, porque en sus manos la arcilla deja de ser materia inerte para transformarse en símbolo, en emoción, en belleza.

La búsqueda de la autenticidad de Graci Arias por donde emprendió su camino artístico fue desde la Escuela de Artes y Oficios de Ciudad Real, para después perfeccionar su técnica en cursos en La Bisbal d’Empordà (Gerona) y Almuñécar (Granada). Su obra ha recorrido espacios emblemáticos: el Museo Elisa Cendrero, FERCAMA, la Feria de Artesanía de Castilla-La Mancha y la Exposición Universal de Sevilla. En 2002, su talento fue reconocido con el Premio Extraordinario en el XVIII Certamen de Pintura, Escultura y Dibujo y Otras Técnicas, y hoy ostenta el título de Maestra Artesana de Alfarería, junto a una constelación de premios y distinciones.

Pero los galardones son apenas una parte de la historia. Lo esencial está en la armonía que Graci y Ángel transmiten, en esa manera de convertir el barro en un lenguaje universal que dialoga con la poesía y la música.

El Centro Alfarero: un santuario de arte en Argamasilla de Calatrava, el Centro Alfarero de la Estación se ha convertido en un espacio de peregrinación para quienes aman la cultura. Allí se imparten clases, se celebran exposiciones y se organizan encuentros donde la palabra y la materia se funden. Poetas, músicos y artesanos comparten un mismo latido creativo, y en ese latido están Graci y Ángel, moldeando sueños en silencio frente al paisaje calatravo.

Sus piezas no son simples objetos: son trofeos que se entregan en los Encuentros Poéticos del grupo Oretania, auténticas obras de arte que simbolizan la unión entre tradición y modernidad. Cada cerámica es un testimonio de sensibilidad, una respuesta a la pregunta eterna: ¿cómo es posible que una pella de barro sin vida se transforme en belleza?

Sin Julio Criado y Luis Díaz-Cacho: arquitectos de la palabra, nada de esto sería posible sin la labor incansable de Julio Criado, editor y periodista, cuya apuesta por la poesía y la difusión cultural ha llevado el nombre de Oretania más allá de las fronteras provinciales. A su lado, Luis Díaz-Cacho, coordinador de los encuentros poéticos, ejerce de anfitrión y alma del proyecto, convocando con su afabilidad y su mirada evocadora a quienes creen que la poesía debe emocionar para ser verdadera.

Gracias a ellos, la provincia de Ciudad Real respira cultura y se proyecta como un territorio donde la palabra y el barro se abrazan.

Un homenaje en vida, porque los homenajes deben darse cuando los protagonistas pueden sentirlos, porque la alegría compartida es la forma más pura de gratitud. Hoy, este reconocimiento a Graci Arias y Ángel Leal en Argamasilla de Calatrava el sábado 13 de diciembre de 2025, en el “ESPACIO CULTURAL LA BODEGA” es también un tributo a la esencia humana que late en la artesanía y en la poesía. Porque, como en los albores de la civilización, cuando los primeros alfareros moldearon el barro para crear cuencos y mensajes en tablillas, ellos nos recuerdan que seguimos unidos por ese hilo conductor que atraviesa el tiempo.

Manos y barro amasando sueños. Así se escribe esta historia, en el silencio del alfar, frente al paisaje calatravo, donde la materia se convierte en emoción y la emoción en arte.  Y mis palabras en poesía para Graci Arias, de mujer a mujer en un abrazo de amor y admiración por su hermoso legado.

En los alfares las manos son sagradas, no van
a la deriva ni se tornan vencidas; son manos
abnegadas, cautelosas, sencillas, transidas
de arreboles como la tierra que nos signa.

Así es ella, María de Gracia Arias Mora, alfarera
encendida de fe, buscado en cada pella de arcilla
recuperar el arte primigenio de la aurora cuando
amanece el sol en Puertollano en espejos de luz.

Callad, mientras cruzamos por la frontera suave
de sus ojos, ese lugar matriarcal de azul misterio
que deja en cada cuenco y ánforas nacidas
de sus manos un halo de temblor al contemplarla.

En el espejo de las aguas al final de las tardes
veo a una mujer ir a por agua con su cántaro
de barro hasta las fuentes. Dios la bendiga.