Daimiel · El novillero daimieleño Carlos Aranda cuajó una buena actuación el pasado viernes en la plaza de toros de Moraleja (Cáceres), ante una novillada de Castillejo de Huebra, donde el fallo a espadas impidió un triunfo importante. Aranda meció con gusto y cadencia el capote cargando la suerte a la verónica para rematar con una larga de cartel. Inicio torero hasta los medios con la muleta para seguir toreando con gusto y despacio con la mano derecha aprovechando la buena condición del novillo. Faena de alto nivel que cerró con un final muy torero hacia los adentros con ayudados por bajo de mucho sabor y torería. Faena de premio grande, que hubiera sido así de no fallar varias veces con el verduguillo tras una buena estocada. Al final, oreja con fuerte petición que supo a poco para los seguidores del joven daimieleño.
Ya metidos en la oscuridad de la noche y con luz artificial saltó al reducido ruedo de Moraleja el quinto novillo, que de novillo solo tuvo el guarismo porque de comportamiento y de volumen era un señor toro: 526 kilos marcó la tablilla. Bruto y descastado, acabó rajándose, aunque Aranda consiguió firmar una faena aseada con buenos momentos por el pitón derecho, que hubiera valido para cortar otro apéndice y abrir así la puerta grande. Pero de nuevo volvió a fallar con la tizona. Una pena la verdad después de la dimensión de torero que dio el joven esta tarde a pesar de su corto bagaje.
Reseña del festejo
Seis novillos de Castillejo de Huebra bien presentados y de buen juego en líneas generales, al cuarto se le concedió una meritoria vuelta al ruedo.
El Roque: Silencio y Oreja
Carlos Aranda: Oreja y Palmas
Fernando Flores: Dos orejas y silencio tras aviso




